Para entender la Educación Concertada hay que conocer su recorrido histórico:

Ley de Ordenación de la Enseñanza Media
La enseñanza se divide en estatal, privada y libre

La Ley de Ordenación de la Enseñanza Media (26 de febrero de l953) generaliza la educación hasta los catorce años. El título de bachiller elemental llega a tener gran prestigio popular y eleva mínimamente el techo de las aspiraciones de los hijos de la clase trabajadora, que sube un peldaño más con la creación de la Comisaría de Protección Escolar y Asistencia Social y con la Ley de Formación Profesional e Industrial de 1955. La mano de obra especializada que demanda la industria creciente del país trae consigo la creación de las llamadas Universidades Laborales, algunas regidas por órdenes religiosas.

El resultado de las elecciones universitarias a delegado, donde hubo un muerto en los enfrentamientos de distintas facciones y en las que triunfaron candidatos no falangistas, provoca el cese de Ruiz-Giménez. Le sucedió al frente del ministerio, en 1956, Jesús Rubio García-Mina. […]

Siendo ministro Jesús Rubio se sacó adelante la Ley de Ordenación de las Enseñanzas Técnicas (20 de julio de 1957) y se proyectó un ambicioso plan de construcciones escolares. Se necesitaban técnicos con salarios bajos y reconvertir a la población agrícola emigrante en mano de obra cualificada. Para ello se crean la Formación Profesional Acelerada (cualquier centro donde se impartiera era conocido popularmente como La Acelerada) y los cursos del PPO (Patronato de Promoción Obrera). de que son un extracto bastante amplio del contenido total de los mismos, las partes más personales no han sido incorporadas. Lo aquí expuesto me parece un documento con la suficiente sustancia como para formar parte de este trabajo.

En 1957 el bachillerato superior se divide en las ramas de Ciencias y Letras. Debido a los pocos recursos destinados a la enseñanza, aparecen las llamadas secciones delegadas, los colegios libres adoptados y las secciones filiales, como remedio de urgencia para paliar la escasez de centros públicos. A partir de febrero de 1957, con la incorporación de los llamados tecnócratas al Gobierno –de filiación opusdeista mayoritariamente–, se deja de considerar la enseñanza como un gasto estatal contraproducente y se la asciende a la categoría de inversión. El binomio sistema educativo-sistema productivo se implanta como pareja indisoluble y acarrea consigo una relativa explosión escolar. Durante el mandato del ministro Lora Tamayo (1962-68), el Ministerio de Educación y Ciencia (hasta entonces llamado de Educación Nacional) llegará por primera vez a alcanzar el 12% de los Presupuestos Generales del Estado.

[…]

La puesta en marcha de los Planes de Desarrollo de aquellos Gobiernos también tuvo su repercusión directa en la educación. En 1963 se inició una Campaña de Alfabetización masiva que pretendía maquillar la cifra de tres millones de analfabetos que arrojan los datos oficiales de 1960 y que estudios posteriores elevan hasta nueve millones.

Las Tarjetas de Promoción Cultural (Educación de Adultos) se expedían con independencia del nivel académico real del alumno y tenían como objetivo el maquillaje estadístico. (…)

Los Grupos Escolares –nombre con el que se conocían los nuevos colegios públicos– respondían a la voluntad de supresión de las escuelas de “maestro único”, que no reunían en general las condiciones adecuadas para impartir clases, según versión propia de la Comisaría del Plan de Desarrollo Económica de 1963.

La ley de 29 de abril de 1964 amplió la escolaridad hasta los catorce años y posibilitó el acceso a la Enseñanza Media. (…)

La fuerte carga ideológica de los contenidos escolares sigue estando muy presente en la época de los Planes de Desarrollo, como lo demuestra cualquier consulta a los textos de la asignatura que se conocía como FEN (Formación del Espíritu Nacional) y otros libros de lectura, como Figuras y Paisajes de José Mª Villergas, editado en 1962 por la editorial Prima Luce. La filosofía educativa en España ha venido marcada históricamente por el principio la letra con sangre entra, por lo que los castigos corporales fueron práctica habitual hasta los años ochenta del siglo XX.

22. La Universidad Laboral de Córdoba, donde cursé BUP y COU (1975-1979), estaba regida por dominicos. Aquellos centros, que conocí en su última fase, gozaron de una dotación de medios impresionante, muy por encima de los institutos privados de la época.
23. ROIG LÓPEZ, OLGA. Op.cit. p. 53 y ss.
24. Lozano Seijas, 1981.

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