Para entender la Educación Concertada hay que conocer su recorrido histórico:

Ley General de Educación

Durante el ministerio de Villar Palasí tuvo su aparición la Ley General de Educación de 1970, aprobada el 28 de julio de ese año.

La lecto-escritura alcanzaba su fase cumbre con el paso de las cartillas Palau al Parvulito, libro que ya incluía textos con algún sentido y que era la confirmación de la solvencia lectora del niño.

Según dejó plasmado la Comisaría del III Plan de Desarrollo (1972) “no se trata de una mera expansión del sistema educativo, sino, sobre todo, de una reforma estructural del sistema y de las líneas generales de política educativa”. Esta ley intentó poner freno a una realidad escalofriante: 31 años después del final de la Guerra Civil había más de 750.000 niños que seguían sin poder tener una plaza en los niveles obligatorios del sistema educativo español.

Aquella ley implantó la Enseñanza General Básica (EGB) hasta los catorce años y su conexión con el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y la Formación Profesional de Primer Grado (FPI). Se pasó de las clases de maestro único, que impartía todas las asignaturas, a la especialización por áreas, que serían impartidas por varios profesores.

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La novedad que la Ley General de Educación (LGE) implantó fue la creación de un tronco común de estudios para todos los niños españoles desde los seis a los catorces años. Este ciclo se culminaba con la obtención del Graduado Escolar. Las orientaciones pedagógicas que inspiraron la puesta en práctica de la Educación General Básica, según consta en el documento Los Programas Renovados de Preescolar y Ciclo Inicial , fueron: “la necesidad de una educación básica común para todos y adaptada a las necesidades de cada alumno, el fomento de las técnicas de individualización de la enseñanza, la evolución continua del trabajo escolar, el estímulo de la originalidad y la creatividad de los alumnos, la mejor coordinación del profesor, la tutoría y orientación escolar, el conocimiento práctico y afectivo del medio ambiente, etc.

La estructura de la Educación General Básica, dividida en dos etapas por la LGE, se modificaría posteriormente con el establecimiento de tres ciclos: Ciclo Inicial (cursos 1º y 2º), Ciclo Medio (3º y 4º) y Ciclo Superior o Segunda Etapa (6º, 7º y 8º). Con la LGE asistimos a la reestructuración más importante del sistema educativo español de toda su historia hasta la llegada de la LOGSE (…).

La aplicación de la LGE supuso una tremenda convulsión entre el profesorado. Sin remedio, como pasa siempre que se implanta un nuevo sistema educativo, asistimos a la división del profesorado en detractores, defensores y dubitativos. Los detractores se aferraban a la enseñanza tradicional como el mejor sistema de transmisión de conocimientos; los defensores, por su parte, entendían que los niños españoles y la situación del país ahora requerían un nuevo tipo de enseñanza. Tanto unos como otros vivieron con verdadero desasosiego los cambios específicos que afectaron a las Matemáticas. Éstas pasarían a conocerse como Matemática Moderna, donde la teoría de conjuntos (con los diagramas de Venn como figura estelar) trajo de cabeza a todo el colectivo.

España estaba cambiando, ya había cambiado sin posibilidad de retorno cuando se empezó a aplicar la Ley General de Educación. Las nuevas promociones de maestros ya no habían vivido la guerra y la situación económica empezaba a ser diferente. El despegue económico de los años sesenta tendría su repercusión inmediata en la consolidación de una clase media que no estaba dispuesta a admitir los preceptos ideológicos del pasado. Años antes de la muerte de Franco ya se palpaban los aires democráticos que culminarían con los Pactos de la Moncloa y que desembocarían en el cambio de sistema político y en la promulgación de la Constitución de 1978, vigente hasta hoy.

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