El 53% de los centros concertados de escuelas católicas están fuera de las capitales andaluzas

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) es la organización mayoritaria que aglutina a los titulares de los centros educativos católicos de la comunidad andaluza. En esta región ECA cuenta con 400 colegios distribuidos por toda nuestra geografía, con unos 225.000 alumnos y más de 16.000 profesionales.

Actualmente, la enseñanza pública en Andalucía supone un 81% mientras que la privada y concertada cubre el 19% restante. Esta cifra ha ido evolucionando a favor de la pública en los últimos años y en detrimento de la concertada, a la que, sin embargo, se sigue acusando de crecer y de determinados falsos mitos.

“Muchas de las afirmaciones que se vierten habitualmente desde diversas instituciones, distintos medios o en la propia calle sobre los colegios concertados, se hacen desde algunos prejuicios o falta de información que debemos combatir constantemente”, según explica el secretario general de ECA, Carlos Ruiz.

Fruto de esta idea es el informe que esta organización ha elaborado y que ha entregado a partidos políticos y medios de comunicación. El documento ha sorprendido a muchos y ha tenido amplio eco, a pesar de que sólo pone cifras a su realidad, derribando muchos falsos mitos sobre la concertada.

Un claro ejemplo podría resumirse en la extendida idea de que “los concertados son colegios grandes y de pijos en mitad de las capitales andaluzas”. Pues bien, el informe de ECA deja claro que ninguno de los parámetros de esa afirmación son ciertos. Escuelas Católicas de Andalucía cuenta con una red de 400 centros en la región. De ellos el 53% (206) se encuentran en zonas rurales del conjunto de las provincias andaluzas, mientras que el 47% restante (185) se localizan en las capitales, gran parte de ellas en barriadas, donde residen familias, no precisamente de elevado poder adquisitivo.

Andalucía cuenta con colegios como Blanca Paloma de la barriada sevillana de Los Pajaritos y perteneciente a Sagrada Familia (SAFA); Cristo de la Yedra, en Granada, con un alto índice de inmigrantes; Nuestra Señora de Gracia, en Almodóvar del Río (Córdoba), receptor de población desfavorecida, y en Linares (Jaén) Cardenal Spínola, donde más del 80% de los alumnos son pakistaníes y de etnia gitana.

Estos son algunos de los numerosos ejemplos que echan por tierra la falacia de identificar a los centros privados concertados de Escuelas Católicas, con colegios de alumnos elitistas.

También es falsa la idea extendida sobre la magnitud de los colegios de ECA. Es cierto que en las ocho capitales andaluzas hay grandes centros que son emblemas y referentes en la comunidad educativa y de los que se sienten orgullosos; pero estos grandes “buques” son excepciones, como así lo testifican las siguientes cifras: el 45% de los centros de ECA, es decir 177, son colegios que sólo tienen una línea y el 31%(122) tienen dos líneas. Es decir, el 76% de los centros tienen únicamente una o dos líneas. Por el contrario, nos encontramos con que solamente un 12% de sus centros tienen más de tres líneas.

Los 400 colegios de ECA pertenecen a 114 titularidades de la Iglesia, con un total de 8.515 unidades. En estas aulas estudian nada menos que 225.000 alumnos (niños y jóvenes) en sus distintas etapas educativas (Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional Básica, Ciclo Formativo de Grado Medio, Ciclo Formativo de Grado Superior y Educación Especial).

Y como prioridad absoluta, para Ruiz es fundamental la libertad de elección. “Creemos que los padres tienen el derecho de elegir dentro de un marco aquel centro que consideran más adecuado para la formación y educación de sus hijos. Pero insisto que a nosotros nos distingue nuestro ideario y los valores que impulsamos. No como confrontación sino como fruto de un abanico de posibilidades propio de una sociedad democrática”.

El representante de ECA recuerda que “un puesto escolar en la enseñanza concertada cuesta a la Administración pública la mitad que uno en la pública, unos 3.000 euros frente a 6.000”, y subraya que “si no existiera la enseñanza concertada el coste de la pública se dispararía. Siendo ése un dato importante y a tener en cuenta, para mí donde creo que está el meollo de la cuestión es que si no hay centros concertados con un tipo de ideario no puede existir libertad. Elegir entre lo mismo no es libertad”.

En la actualidad, ECA es la patronal del sector con mayor implantación en el conjunto de la comunidad autónoma, con el 69% de representatividad en la enseñanza privada concertada.

Éstos son sólo algunos de los datos que conforman la verdadera realidad de ECA, aunque más allá de las frías cifras hay que insistir en la importante labor que llevan a cabo en sus aulas sus 16.000 profesionales, entre docentes y personal de administración y servicios.

“Fruto de esos datos y de esas realidades obtenemos cada año la confianza de miles de familias de toda Andalucía, que saben que apostar por los centros de ECA es apostar por una educación de calidad contrastada y de unos valores cristianos que permiten a sus alumnos crecer como futuros profesionales y también como personas”, afirma Ruiz.

“Por todo ello se convierte en una obligación insistir, día a día, en romper esos falsos mitos que, si no se combaten, se corre el riesgo de que se asienten en el subconsciente colectivo de nuestra sociedad hasta convertirse en pseudo-verdad”.

En apenas unos días comenzará de nuevo el proceso de escolarización para el curso 2017-18 y “entre todos tenemos que realizar ese esfuerzo en mostrar nuestro orgullo por la labor realizada y derribar esas barreras que algunos quieren levantar para manchar o falsear la realidad de la enseñanza concertada en Andalucía”.

Carlos Ruiz considera que “los padres, amparados en el artículo 27 de la Constitución, tienen el derecho de elegir, dentro de un marco previamente consensuado, aquel centro que consideren más adecuado para la formación y educación de sus hijos, pues dicha elección corresponde únicamente a ellos y por consiguiente, la demanda de las familias debe ser respetada y tenida en cuenta. A nosotros nos distingue fundamentalmente nuestro ideario y los valores que impulsamos, no como confrontación, sino como fruto de un abanico de posibilidades propio de una sociedad democrática”.

ECA apuesta por un equilibrio entre la educación pública y la concertada, signo de libertad y madurez democrática a la que nadie debería temer. “No buscamos la confrontación”, dice Ruiz, “sino el diálogo, la colaboración y complementariedad. Nosotros siempre hemos valorado la gran labor que realizan los profesores de centros públicos, en ocasiones en situaciones sumamente difíciles, y reclamamos las mismas condiciones para el profesorado de la concertada”.

ECA sostiene que los conciertos educativos son el único instrumento que las familias más desfavorecidas económicamente tienen para ejercer la libertad de elección de centro. Por ello, dice el secretario general de ECA, “para que la libertad sea real y auténtica, demandamos una justa financiación de conciertos y pedimos que nuestros alumnos gocen de los mismos derechos y no se sientan discriminados (comedor, transporte, financiación congelada hace muchos años…). No reclamamos privilegios, pero tampoco aceptamos la discriminación, como consecuencia de la subsidiariedad, pues la red concertada es complementaria de la pública”.

Frente a los pobres resultados que arrojan estudios sobre nuestra calidad educativa, ECA propone a la Consejería de Educación que se haga un estudio profundo sobre ello “y seamos valientes y autocríticos y adoptemos las medidas adecuadas para poner los medios necesarios. La bajada de natalidad y la vuelta de inmigrantes a sus países de origen no pueden convertirse en una excusa para que se cierren unidades, ni públicas ni concertadas, sino que sea una oportunidad para que se invierta más y mejor, con el único fin de que la educación andaluza ocupe el lugar que le corresponde”, concluye.

www.huelvainformacion.es