«Esta ley restringe la libertad en todos los sentidos»

Gloria Lago es docente, filóloga, escritora y presidenta de Hablamos Español, asociación apartidista sin ánimo de lucro, creada por personas de diferentes lugares de España para defender los derechos lingüísticos de los hispanohablantes, señala en su página web. Si bien puede deducirse que su rechazo a la «ley Celaá» se debe al ataque al castellano, Lago asegura que esta norma «restringe la libertad en todos los sentidos».

En lo que se refiere a los derechos lingüísticos, «supone ascender un peldaño más en la discriminación de quienes prefieren recibir la enseñanza en español. Sueño con tener una ley que perdure en el tiempo, como en otros lugares, para que los profesionales de la enseñanza puedan ir haciéndola madurar», señala. Como Marina, recurre al ejemplo de Finlandia: «Es una pena que no tomemos ejemplo de países como Finlandia, donde, por cierto, funciona muy bien un sistema de elección de lengua vehicular como proponemos desde Hablamos Español». Fuera en Baleares o Galicia Recuerda, respecto a la enmienda que destierra el castellano que, «lamentablemente el español ya ha sido eliminado como vehicular, total o parcialmente, en Cataluña, Baleares, Galicia y Comunidad Valenciana. En el País Vasco, la línea en español se boicotea y se vuelve en muchos casos prácticamente inaccesible». Añade que «la enmienda introducida da una apariencia de legalidad a la inmersión obligatoria catalana y balear, da alas a la imposición lingüística en la Comunidad Valenciana y, el sistema gallego, que prohíbe la enseñanza en español en todas las asignaturas con más carga lingüística y de terminología, se convierte en el tuerto en el país de los ciegos».

En cuanto al apartado de la misma enmienda que la elimina como lengua oficial del Estado, «está en nuestra Constitución, no se puede cambiar mediante una ley, pero esta «retirada de galones», tiene mucho de simbólico. Es un paso más en el intento de ciertos sectores para difuminar el valor del español como lengua común. A los nacionalistas ese estatus les hace sentir incómodos. No olvidemos que los nacionalismos que padecemos en España tienen odio, envidia y resentimiento. La única forma de arreglar este problema es permitir elegir lengua vehicular». En cuanto al golpe a la concertada, apunta que «uno de los pilares de la asociación es la libertad individual y podríamos decir que hago mías las palabras de Stuart Mill cuando dijo que la humanidad sale ganando, más con-sintiendo que cada cual viva a su manera, antes que obligando a vivir a la manera de los demás».

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