Las escuelas católicas defienden su ideario ante el lobby LGTB

José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas, pide que se respete la autonomía de los centros y la libertad de los padres que quieren educar a sus hijos en las enseñanzas de la Iglesia.

La ley contra la LGTBfobia aprobada en la Comunidad de Madrid ha suscitado la reacción indignada de diversas asociaciones civiles que se oponen a la imposición ideológica que supone la norma y ha generado preocupación en el ámbito educativo, especialmente entre los padres y educadores de los centros privados y concertados.

La nueva ley, bajo el pretexto de luchar contra la discriminación, obliga a todos los centros -también privados y concertados- a incluir en los currículos y programas educativos los postulados de la ideología de género e incorporar “la realidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual en los contenidos transversales de formación de todo el alumnado de Madrid“.

Desde Escuelas Católicas, la asociación que agrupa y representa a 2.048 centros educativos católicos en España, han pedido a los políticos y legisladores que respeten el ideario y el proyecto educativo de cada centro y el derecho de los padres a decidir la educación que quieren para sus hijos. 

En declaraciones a Gaceta.es, José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas, ha defendido que, junto con el respeto hacia cada alumno con su situación particular, debe darse el respeto a las familias que han elegido un centro católico para educar a sus hijos sabiendo cuál es su ideario.

“No nos parece correcto que haya una imposición unilateral de la administración”, sostiene el secretario general de Escuelas Católicas, quien ha pedido que se respete la autonomía de los centros para decidir quién imparte los contenidos. Ha denunciado que la ley habla incluso de personas y profesores que pueden venir de fuera para impartir contenidos.

Escuelas Católicas considera que en sus centros hay profesores, orientadores y psicólogos que saben cómo tienen que realizar la educación afectivo-sexual de los alumnos según el ideario y el proyecto educativo del centro. “No necesitamos que vengan personas de fuera, muchas veces con una determinada ideología que choca en determinados aspectos con nuestros proyectos”, defiende Alvira.

“En el caso de las escuelas católicas, nuestro proyecto educativo se basa en la doctrina de la Iglesia católica y queremos ser fieles al magisterio de la Iglesia“, ha señalado Alvira, al tiempo que ha afirmado que estas escuelas no pueden traicionar su ideario por respeto a sus principios y por respeto a las familias que quieren una educación católica para sus hijos.

Alvira ha advertido, además, que esta ley aprobada el pasado 14 de julio en la Asamblea de Madrid se une a otras leyes que se están aprobando en distintas comunidades autónomas. “Detrás de estas leyes hay una visión antropológica determinada que en algunos puntos choca con la visión que tiene del hombre la doctrina de la Iglesia, no se puede imponer una visión antropológica determinada“, ha subrayado.

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