Podemos ataca la educación concertada: «Es clasista, racista, machista… y de derechas»

El Gobierno ataca la enseñanza concertada pero Sánchez y 13 de sus 22 ministros no estudiaron en la pública

Podemos recrudece sus ataques a la educación concertada. Rosa Cañadell, dirigente del partido morado en Cataluña, ha asegurado que estos centros son «ideológicamente peligrosos» y apuesta por ser «muy beligerantes» en este tema. En una charla formativa para cuadros de Podemos, bajo el título «La educación en el siglo XXI: Verdades y mentiras sobre la LOMLOE», el partido morado reflexiona así sobre la enseñanza en España y la Ley Celaá.

«Yo lo digo, estos colegios son ideológicamente peligrosos, o sea no todos los centros concertados son iguales, pero hay una gran cantidad de centros concertados que están en manos de la Iglesia y algunos en manos del Opus Dei y todo el mundo sabe cuál es su ideología: conservadora, de derecha, fundamentalista, clasista, muchas veces son racistas y muchas veces incluso machistas», expone esta licenciada en Psicología y Magisterio que ha ejercido como profesora de Educación Secundaria durante más de 20 años, cuatro de los cuales como directora de instituto. Se declara feminista, sindicalista y, además, fue líder de la gestora nombrada para Podemos Cataluña en febrero de 2020.

Cañadell, acompañada por Javier Sánchez Serna, diputado nacional de Podemos y líder del partido en Murcia, denuncia así que «tenemos una cantidad de jóvenes que se escolarizan en estos tipos de centros y además lo pagamos entre todos». En este punto, pide abiertamente: «Yo creo que hay que ser muy beligerante y muy pedagógico para cambiar esa tendencia de la población».

«Realmente lo que en realidad funciona bien y debe ser un orgullo desde los puntos de vista de justicia social, económica, de no segregación, de mejor aprendizaje, de educación democrática para todo el mundo… es la educación pública», ha defendido este pasado fin de semana en el encuentro telemático.

En este sentido, a lo largo de la charla los diferentes ponentes tratan de contrarrestar lo que tachan de «mentiras» sobre la nueva Ley educativa. Así, por ejemplo, restan importancia a que el español deje de ser la lengua vehicular y señalan que, en realidad, ahora en muchos colegios madrileños la lengua vehicular es el inglés tras las reformas de Esperanza Aguirre. Critican que esto sea así y dejan caer que no es positivo que los niños madrileños estudien en la lengua más internacional actualmente.

Por otra parte, aseguran que no se van a cerrar los centros de educación especial. Reconocen que el objetivo es ir integrando a muchos de los alumnos actuales de estos espacios en aulas ordinarias pero que una pequeña parte sí podrán permanecer en este régimen. En esta línea, lanzan críticas a los partidos del centro derecha por, dicen, «jugar con los miedos de las familias». «Muchas veces juegan con eso, con que se van a cambiar a los niños del día a la noche. Pero no se trata de eso. Se trataba justamente de evitar la segregación en los casos que sea posible que serán muchos casos», afirma Sánchez Serna.

Así mismo, tratan temas de la negociación con la ministra Celaá. «Era una ley socialista a la que aplicamos el sello de Podemos. Tuvimos unas cuantas reuniones en el Ministerio incluso alguna comida, porque siempre te llevan a negociar con comida de por medio… a ver si te relajas y puede ser menos exigente. Eso sí, en nuestro caso no pasó», comenta el diputado entre risas.

Además, otro punto que critican es el aprendizaje por competencias, es decir, enseñar de cara a conseguir habilidades para en el futuro tener trabajo. «el aprendizaje por competencias es algo que está muy cuestionado desde los anti liberales. Tenéis que saber que no vienen de la pedagogía o de la práctica escolar en el aula… vienen de las empresas, de la OCDE… Es un intento de poner la educación al servicio de la empresa, del capital, etc. Que la educación sirva para ser trabajadores lo más flexibles posibles, los más sumisos posibles y lo menos críticos posible.

Por último, también lanzan sus dardos contra que los alumnos repitan si no han conseguido superar las asignaturas del curso. «Está constatado y comprobado que no siempre sirve ni mucho menos. Que se pongan recursos para que todos los chavales puedan avanzar es lo correcto y no es verdad que eso va a hacer que el nivel suba o baje, que los chavales se van a esforzar más o menos. Los que no se esfuerzan no se van a esforzar tanto si pasan de curso como si no», comenta entre risas Cañadell.

Por su parte, entre los oyentes a la charla algunos hacen autocrítica en la izquierda. «Mucha gente de clase media o progresista acomodada ha comprado que la concertada es mejor y hay mucho de eso de ‘por mi hijo mato’ y hacen todos los esfuerzos para llevar su prole a la concertada», comentaba un asistente en referencia indirecta a muchos ministros que estudiaron en colegios privados o concertados y después llevaron a sus hijos a esos mismos centros aunque en sus discursos defienden una educación completamente pública. Un comentario que calló en el olvido y no fue comentado por los ponentes.

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